Antes y Después - Los desastres de la silicona en la cara

¿Por qué se está retirando masivamente la silicona inyectada en labios y pómulos que se puso de moda en los 90?

  • La mayoría de los pacientes que decide retirar los rellenos permanentes presenta bultos y deformaciones en labios y pómulos
  • Para ello se realiza la retirada de biopolímeros, una técnica efectiva pero compleja
  • Actualmente se recomiendan rellenos temporales y reabsorbibles como el ácido hialurónico

La retirada de rellenos permanentes o biopolímeros en zonas faciales ha aumentado hasta en un 55% a lo largo de los últimos doce meses, especialmente en labios y pómulos que presentan bultos, deformaciones y grietas derivados de los efectos que han provocado determinados componentes inyectables de mala calidad.

Son consecuencias de la moda que proliferó especialmente en la década de los 90, cuando creció considerablemente la demanda del aumento de labios y pómulos con resultados muy prominentes, exuberantes y artificiales. Un efecto que respondía a una tendencia puntual a la que se sumaron especialmente mujeres, entre ellas numerosas actrices, diseñadoras, modelos y presentadoras de televisión.

A día de hoy siguen sufriendo sus efectos, muy identificables en la mayoría de ellas:  Encapsulamiento en forma de granulomas, labios deformados y pómulos artificiales.

El riesgo de los rellenos permanentes

Durante esa década estos rellenos se realizaban con un componente –silicona líquida– que perduraba para siempre.

Como la silicona no es reabsorbible, los resultados derivarían al cabo de los años en consecuencias fatales para el rostro y para el bienestar, repercutiendo en la expresión del rostro, distorsionando las facciones y provocando graves complejos.

Pero el problema no acaba ahí. En ocasiones, el  relleno permanente y de mala calidad puede desplazarse hacia otras zonas faciales hasta alcanzar terminaciones nerviosas.

En estos casos la situación es aún más delicada y peligrosa, ya que puede desencadenar en parálisis y pérdida de expresión, además de provocar infecciones, entre otras consecuencias.

Los estudios de Clínicas Diego de León

Estas conclusiones se extraen del último estudio realizado por el grupo Clínicas Diego de León en el que se analizan las razones por las que ha crecido la retirada de estos rellenos y cómo han repercutido sus efectos negativos en la apariencia física y en la salud de los pacientes.

El doctor Miguel de la Peña, quien dirige estas clínicas, ha advertido que la retirada de estos componentes consiste en  una técnica minuciosa y compleja, que solo puede ser efectiva si la realizan cirujanos especializados y altamente cualificados en quirófano.

En ningún caso deben llevarla a cabo ni enfermeros ni esteticistas en salones de belleza, ya que se trata de una intervención quirúrgica.

¿En qué consiste la técnica para retirar los biopolímeros?

Se realiza una pequeña incisión en la zona donde se encuentra el relleno permanente que se quiere retirar. En este caso puede ser en el mismo lugar donde éste se inyectó por primera vez o en otro punto facial donde el relleno permanente se haya movido.

Cuando la silicona se ha desplazado, se manifiesta a través de nódulos o bultos e inflamaciones –en el caso de que los rellenos se inyectasen en los pómulos o en el surco nasogeniano-. O a través de unos labios deformados y con una desproporción considerable entre la parte superior e inferior del labio con la piel rugosa, agrietada y con granulomas.

A continuación se diseca el componente inyectable del tejido sano para extraerlo cuidadosamente hasta retirar toda su cantidad.

La extracción del relleno puede dejar una pequeña depresión en la zona donde se ha efectuado su retirada. Por lo que en esos casos hay que aplicar ácido hialurónico para recuperar el volumen de forma equilibrada y proporcionada, ha explicado el doctor Miguel de la Peña.

Los más recomendables: rellenos temporales como el ácido hialurónico

Actualmente los rellenos recomendables son los temporales y reabsorbibles, como el ácido hialurónico.  

El ácido hialurónico es un componente que no provoca rechazo ni reacciones perjudiciales en la piel. Una vez que se aplica -a través de microinyecciones- comienza su reabsorción progresiva a lo largo de seis a nueve meses aproximadamente.

De este modo, el resultado de los tratamientos con ácido hialurónico es natural y no se corre el riesgo de encapsulamiento o desplazamiento, como la silicona que se inyectaba años atrás.  Además, el ácido hialurónico contribuye a regenerar el colágeno y a hidratar.

Lipofilling o cómo aportar volumen facial con grasa extraída del paciente

Hay una alternativa al ácido hialurónico aún más natural. Se trata de la grasa extraída del propio paciente y la técnica para su aplicación se denomina lipofilling.

Consiste en la extracción de grasa localizada en zonas corporales donde el paciente presenta un cúmulo considerable. En este caso, se aprovecha la realización de una liposucción de abdomen, muslos, brazos o cualquier otra zona.

La grasa extraída se centrifuga para separar los adipocitos de la sangre. De tal forma que la grasa en mejor estado se inyecta en zonas faciales donde se quiere aumentar volumen o remodelar.  Por ejemplo, el lipofilling se puede aplicar en labios y pómulos. El resultado es más duradero que el ácido hialurónico, pero sutil e impecable.

Una de nuestras famosas españolas que se habría realizado el lipofilling es la periodista Mila Ximénez. Nuestro director, el doctor Miguel de la Peña analizó su rostro para Sábado Deluxe, la edición especial del programa Sálvame. Su resultado fue realmente espectacular. No te pierdas este reportaje aquí.

No obstante, Ximénez con el paso del tiempo quiso más volumen en los labios. Y esta vez decidió probar el relleno de labios con ácido hialurónico. Aprovechó que acompañaba a sus compañeras y amigas Terelu Campos y Carmen Borrego en unas analíticas previas a su intervención de cirugía estética. Nuestra directora médica Aracelly Tuya le realizó un relleno de labios increíble. El resultado fue tan bueno que hasta dejó impresionada a la mismísima María Teresa Campos.