La importancia de una buena comunicación entre cirujano y paciente

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La importancia de una buena comunicación entre cirujano y paciente

El número de cirugías estéticas y de pérdida de peso aumenta cada año en nuestro país. El auge de internet trajo consigo la globalización de la información. Gracias al rápido y fácil acceso a datos sobre este tipo de cirugías y a los progresos tecnológicos médicos en este campo se le está perdiendo el miedo, paulatinamente, a operaciones de este tipo.

Sin embargo debemos tener en cuenta que internet ayuda pero en ningún caso sustituye la figura del doctor. Tanto antes de someternos a cualquier cirugía como después, debemos tener en cuenta que una buena comunicación con nuestro cirujano es primordial. Debemos contar con la asistencia de un especialista de nuestra confianza que nos explique en qué consiste la operación, qué va a suponer en nuestra vida las semanas posteriores a haberla realizado y sobre todo que nos aporte un dato esencial que no va a aparecer en ninguna búsqueda de Google: cuál va a ser el resultado real de la misma.

Las cinco cirugías más practicadas en España y sus expectativas reales

El mayor obstáculo que surge de una mala comunicación es que en muchas ocasiones los pacientes se decepcionan con los resultados de las cirugías a las que se han sometido, puesto que han tomado como referencia otros casos y no tienen en cuenta las particularidades de su propio cuerpo que influyen directamente en el desenlace de sus intervenciones.

La SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética) ha elaborado unas pautas que informan a los pacientes sobre las expectativas reales de las cirugías más practicadas en España. La SECPRE considera expectativas reales aquellas que tienen en cuenta diferentes aspectos de los pacientes como su edad, hábitos, características anatómicas y condiciones físicas.

  • Aumento de mamas: es la operación más demandada en nuestro país. Para orientar al paciente acerca del resultado, el doctor explora la mama y el tórax para detectar posibles anomalías y realiza un estudio exhaustivo de la altura y el peso de la paciente.
  • Liposucción: lo primero que tenemos que tener en cuenta al someternos a esta operación es que no es una cirugía de pérdida de peso. Una liposucción elimina grasa localizada de nuestro cuerpo, por ello muchas veces los pacientes se tienen que someter a una segunda intervención o tienen que ponerse a dieta previamente para bajar unos kilos.
  • Blefaroplastia: para valorar los resultados que tendrá una cirugía de los párpados el doctor ha de valorar la elasticidad, hidratación y funcionamiento de los músculos de los ojos. Dependiendo de estos factores los resultados podrán variar notablemente.
  • Rinoplastia: el problema de esta intervención es que los pacientes desconocen el hecho de que sus demandas no siempre van en armonía con el resto de su estructura facial, por lo que el doctor tiene que hacer una remodelación de las mismas que no siempre se corresponde con las cávalas del paciente.
  • Abdominoplastia: las personas que decidan someterse a este tipo de cirugía tienen que tener en cuenta que no sólo tendrán que estirar la piel del abdomen sino que para conseguir una figura proporcionada, también tendrán que reducir los flancos.
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La buena comunicación entre paciente y doctor es esencial a la hora de crear expectativas reales.

Por supuesto, el médico no tiene una bola de cristal para predecir cómo va a quedar exactamente nuestro cuerpo después de una de estas operaciones, pero sí que puede orientarnos y darnos una aproximación. Es necesario que la comunicación fluya desde el principio con el especialista ya que él será el que nos ponga los pies en la tierra y nos haga ver que nuestras expectativas no siempre se corresponden con la realidad.

Influencia de la buena comunicación entre el paciente y el cirujano más allá de las expectativas

Tenemos que tener en cuenta que la diferencia entre expectativa y realidad no es el único de los problemas que puede surgir de una mala comunicación entre el especialista y la persona que se va a someter a la intervención.

Es de vital importancia que jamás nos quedemos con dudas acerca de lo que va a pasar con nuestro cuerpo. Las confusiones y desconfianzas que surgen cuando la simbiosis entre paciente y doctor no es perfecta pueden conllevar un impacto psicológico para ambas partes. Para el paciente la falta de información sobre lo que va a experimentar supone inseguridades  y depresiones y la falta de empatía por parte de un doctor puede llegar a acarrear dificultades en el diagnóstico y la evaluación del caso.

Tanto por parte del especialista como por parte del intervenido debe haber voluntad de establecer una relación de confianza que permita crear una atmósfera de seguridad que facilitará todo el proceso de la cirugía, incluyendo el pre y el post operatorio.

Cómo elegir al cirujano óptimo para nuestro caso

El primer paso en cualquier tipo de relación es saber elegir bien con quién se va a establecer. En el caso de la medicina el doctor se suele elegir por haber contado antes ya con él, por recomendación o por su prestigio profesional. Cualquiera de estos baremos ya implica cierto grado de confianza por parte del paciente y sienta unas bases óptimas para el inicio de una buena comunicación.

Someternos a una cirugía de tipo plástica lleva implícita una parte de reflexión previa. En ese periodo de deliberación se comparan diferentes clínicas, pero no siempre se tiene en cuenta que con quien trataremos la mayor parte del tiempo es con un especialista determinado, por ello, parte de esa meditación tiene que incluir un acercamiento a los diferentes doctores para poder elegir aquel que más confianza nos inspire.

En caso de que elijamos un cirujano con el que no acabemos de sentirnos cómodos, no debemos dudar en cambiarlo. De este modo estaremos haciendo un favor a las dos partes pues nuestra incomodidad puede ser percibida por el especialista dificultando aún más la comunicación durante el proceso.

Cuando el paciente pierde la confianza en el doctor, lo mejor que se puede hacer es romper esa relación y derivar el caso a otro especialista del mismo campo.

Cuáles son las obligaciones del cirujano

Una buena relación entre el médico y la persona que se va a operar se basa en un acuerdo tácito entre ambas partes de aceptación de sus obligaciones y derechos.

El cirujano a lo largo de su carrera profesional ha de someterse a un entrenamiento intelectual y práctico para poder mejorar y adaptarse a las nuevas técnicas de intervención que puedan surgir en su especialidad, pudiendo de este modo ofrecer el mejor tratamiento para sus pacientes.

La relación médico-paciente es necesariamente de autoridad-subordinado. Las implicaciones éticas de la medicina obligan al especialista a mantener esa relación en base a cuatro principios: virtudes de la cirugía, consecuencias de la cirugía, principio de justicia e igualdad y derechos del paciente.

Hay que tener en cuenta que en la cirugía plástica las obligaciones del cirujano aparecen un poco más difusas, puesto que la valoración de los resultados de este tipo de operaciones suele ser subjetivo ya que normalmente los objetivos no son terapéuticos sino estéticos.

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La mejor base para una buena relación es elegir un doctor que nos inspire confianza.

Cuáles son nuestros derechos como paciente

Como hemos mencionado anteriormente, una de las obligaciones de los cirujanos es conocer los derechos de los pacientes.

El principal derecho de las personas que se van a someter a un tratamiento médico de cualquier tipo es tener un flujo continuo de información acerca de cómo se está desarrollando el proceso de intervención y recuperación. Esta corriente de comunicación implica también el trato digno por parte del doctor, que a mayores ha de comprometerse a preservar nuestra privacidad.

Tampoco nos tenemos que olvidar de que un paciente también tiene sus obligaciones. Ya se sabe aquello de que el cliente tiene siempre la razón, pero por ello no tenemos que convertirnos en un caso conflictivo. Tenemos que adaptarnos al avance de nuestro proceso de recuperación y entender los ritmos de nuestro cuerpo, evitando culpar al doctor de nuestras propias circunstancias y sobre todo de unos resultados que no se corresponden a una idealización absoluta de lo que iba a suponer la intervención.

Muchas veces las aspiraciones estéticas determinan la valoración que se hace del resultado de la cirugía. El concepto de belleza que transmiten los medios de comunicación y la influencia de nuestro propio entorno distorsiona nuestras expectativas y nos hace olvidar que cada cuerpo tiene sus propios defectos y virtudes.

Una buena comunicación con nuestro cirujano es de vital importancia porque corta de raíz el problema de las abruptas diferencias entre ilusiones y realidad. La fluidez en el trato y la confianza se convierten en una pieza clave durante el proceso de la operación y el acuerdo tácito de respeto por ambas partes ayuda a que los resultados sean mucho mejores.