Reducción de estómago de forma natural

¿Se puede reducir el estómago de forma natural?

El crecimiento de la capacidad y la forma del estómago es uno de los principales problemas que provoca el padecer sobrepeso y obesidad. Con el paso de los años este órgano se acostumbra a necesitar una mayor cantidad de comida para saciarse y, por lo tanto, altera su forma natural, agrandándose de manera progresiva.

Actualmente existen un gran número de intervenciones quirúrgicas que nos permiten reducir el estómago en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, el miedo a la cirugía, las complicaciones tras el postoperatorio, incluso el elevado coste hacen que muchos pacientes no se lo puedan permitir y tengan que recurrir a otro tipo de alternativas como son la reducción de estómago sin cirugía. Pero, ¿conocemos cuáles son estas técnicas?

Nuestro equipo médico del área de sobrepeso y obesidad nos explica en qué consisten estos métodos revolucionarios que permiten poner fin a los problemas de sobrepeso y obesidad de miles de pacientes.

Reducción de estómago de forma natural, Técnicas sin cirugía

El estómago es uno de los órganos más flexibles del cuerpo, dependiendo de la cantidad de comida que se consuma se irá agrandando y reduciendo de manera totalmente natural. Las personas que padecen sobrepeso u obesidad tienen la sensación de no sentirse saciados nunca, ya que necesitan una gran cantidad de comida para llenar por completo su estómago. Salir de esta situación no es una tarea fácil y aunque existen miles de dietas, no todas son beneficiosas para el organismo, ni ayudan a perder peso de la manera más adecuada. Aún así es necesario tomar una decisión lo antes posible que permita revertir esta situación y poner fin a los problemas ocasionados por el aumento de peso.

La reducción de estómago sin cirugía se ha convertido en una de las alternativas más naturales frente a la cirugía bariátrica. Muchos de los pacientes tienen miedo a enfrentarse a un quirófano y este tipo de métodos les permiten poner fin a sus problemas de peso de una manera fácil, sencilla y sin complicaciones. Las técnicas más comunes son el Balón Gástrico, el Método POSER y el Método APOLLO, aunque ambos tienen el mismo objetivo son muchas las diferencias que existen entre estos tres métodos.

Objetivo principal: frenar el sobrepeso y la obesidad

El objetivo principal de estas técnicas es conseguir reducir la capacidad de este órgano sin necesidad de una intervención quirúrgica y sin ningún tipo de incisión corporal, ya que se realiza mediante técnicas endoscópicas o lo que es lo mismo por vía oral.

Los tiempos de recuperación, la pérdida de peso y el postoperatorio son prácticamente similares y lo más importante, solo se puede llevar a cabo entre pacientes con una situación de sobrepeso u obesidad de tipo 1 o 2, es decir, con una obesidad ligeramente moderada.

Todas estas técnicas permiten facilitar el proceso de pérdida de peso y son un gran punto de apoyo para aquellas personas que no consiguen los resultados deseados con una simple dieta o cambio de hábitos de alimentación.

Principales diferencias entre las técnicas de reducción de estómago sin cirugía

La solución que ofrece el balón gástrico se basa en la reducción de la ingesta de alimentos mediante la introducción de un balón dentro del estómago. Sin embargo, el método POSER o el APOLLO buscan una clara reducción de la cavidad gástrica, siendo la principal diferencia entre estos dos métodos y el propio balón gástrico.

El tipo de paciente que necesita un tratamiento u otro también varía. En el caso del POSER y el APOLLO están pensados para personas que tengan una obesidad de tipo 1 o 2, pacientes con un IMC entre 30-39,9, mientras que el balón gástrico puede realizarse en personas con sobrepeso o un IMC más bajo, en concreto entre 27-35.

Aunque hemos dicho que el postoperatorio es prácticamente similar tiene alguna que otra diferencia clara. Los días posteriores a la colocación del balón, el paciente podrá sufrir náuseas, vómitos e incluso algún tipo de dolor leve en la zona del epigastrio. Aún así, es mucho más sencillo que el postoperatorio de los otros dos métodos. En ambos casos se necesitan unos mayores cuidados para sellar correctamente los pliegues de esa zona y, sobre todo, el proceso de reincorporación de los alimentos es mucho más lento.